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Las palabras del profeta Isaías, XXX-10 (De la Sagrada Biblia )
"Ellos dicen a los que ven
¡No veáis!
Y a los profetas
¡No profeticéis!
¡Decidnos cosas agradables!..."
Ciertos acontecimientos expresos, en el transcurso de esta obra, en cuanto al falso símbolo que se oponen, pero que, ahora, serán confrontados con la verdad, podrán sorprenderlo. Con todo hacemos cuestión de afirmar, enfáticamente, que apenas la investigación, así como la verdad que hace mucho está escondida a los ojos de los grandes de este mundo, guiarán nuestras conclusiones; no importa, en este caso, que esos acontecimientos puedan chocar o estar en desacuerdo con la opinión de la mayoría, o de esta o de aquella religión. Sabemos que todo es mutable en la tierra, tanto las ideas como los hombres.
Es necesario pues, que la verdad sea eterna, concomitante con el mundo, el cual no es eterno como Dios.
Es necesario que esta verdad anteceda al hombre y le sobreviva, y sobre todo que sea válida para todos los seres humanos.
La verdad debe, entonces, verificarse en lo absoluto. Solo la alegría, la belleza, la grandeza y la armonía comprueban la verdad, que, de otro modo, más se prueba de lo que se comprueba.
El filósofo piensa, pero no puede ir más allá de sus limitaciones, así como el animal atado a una cuerda no puede ir más allá de la longitud de esta que lo ata. Es necesario, en consecuencia, que la verdad sea eternamente revivida. Pero, hablar así de la vida es tratar de la existencia. Y quien dice existencia, dice acción, energía y pensamiento. No vamos a decir como Poncio Pilatos, procurador romano, inteligente y letrado. "¿Qué es la verdad?" y después desaparecer, sin esperar respuesta de aquel que era interrogado y que dijera, en ese comienzo de la era de los peces. "Yo soy el camino, la verdad y la vida".
El estudio de la historia debe ser colocado más allá de las opiniones actuales o recibidas, todo debe ser juzgado "más allá" de los hombres, de sus pasiones o de sus opiniones, y es bien de lo alto que se pueden percibir las diversas coordenadas de esta totalidad, las cuales se unen al pasado, prefigurativo del futuro.
Al encontrarme con una fotografía del aura, en São José dos Campos, descubría la Litáurica y su libro "Los Punteros Direccionados al Cielo - de las Legiones Litáuricas", que me traía visiones diferentes de aquellas que conocía sobre la religión, las que me llevaron a investigar los acontecimientos del inicio de la era cristiana que nos muestran como eran perseguidos los seguidores de Jesús, 10 persecuciones de Nero a Diocleciano, llegando hasta el año 312 de nuestra era.
De hecho, con tanta represión es de suponerse que los cristianos cultivaban su doctrina, estudiaban y pasaban adelante las enseñanzas del Maestro de una forma oculta, escondiéndose e identificándose de forma no ostentosa, pero de manera simple y trivial, pues de otra forma, esto podría costarles la vida.
Así era que esos primeros seguidores de la doctrina de la Ley del Amor usaban para su identificación una "tablilla", un pedazo de piedra llamada Della, que podemos decir que se parece con una piedra de jabón en la cual dibujaban, rudimentáriamente, un pez. Esas pequeñas piedras eran encontradas fácilmente por todas partes y no tenían ningún valor comercial. La práctica del uso de esas piedras pasó después para los sacerdotes católicos, que las colocaban en un nicho junto al altar, antes del inicio de la Misa. Esta práctica fue observada por mí, en mi infancia, pero no me acuerdo haber visto suceder esto en los días de hoy. Esta piedra poseía poderes por ser piedra y un símbolo, y su uso servía para identificar un Cristiano.
Si la descripción arriba fue bien acompañada, de inmediato es pertinente la pregunta: ¿Cómo comenzó a usarse la Cruz como símbolo del Cristiano? Pues todos saben responder a la pregunta: ¿Cuál es la señal del Cristiano? Y responden: es la señal de la Cruz. ¿De dónde denota su origen? A esta pregunta, no saben responder y arriesgo decir que no son muchos Padres que lo saben y muchos menos se preocupan por saberlo.
La primera vez que esta simbología fue adoptada, o se inició su uso, fue en el arribo del Catolicismo en 325.
Cuando Constantino Magno inventó el haber visto, en el cielo, durante una batalla contra Mexencio, una cruz de fuego y la frase: "In hoc signo vinces", "con esta señal vencerás". Decretó allí el fin del Cristianismo apostolar, que seguía los preceptos del Nazareno. "Amar a Dios sobre todas las cosas y al Prójimo como a ti mismo". E inició toda una práctica maliciosa para la creación de una doctrina impuesta a hierro y a fuego del Dios de la Cruz , del hombre Dios de los milagros. Ya, Paulo de Tarso, en su 2 a epístola (carta) a los Tesalonicenses, nos alertaba sobre este hecho, al cual, hasta ahora, no le dimos la debida atención y ni nos profundizamos en su estudio.
Buscad en vuestros libros, Cristianos, Católicos o Protes-tantes, Ortodoxos o Puritanos, allí podréis analizar y encontraréis lo que voy a describir abajo.
2 o Tesalonicenses. "Que nadie os engañe de cualquier modo que sea. Es necesario que antes venga la defección y que se manifieste el hombre de la impiedad, el hijo de la perdición, el adversario que se levanta encima de todo lo que es llamado Dios o es objeto de Veneración, al punto de sentarse en el templo de Dios, proclamando ser él Dios".
Cuando Jesús de Nazaret estaba entre nosotros, divulgaba, la Unidad de Dios, el Dios único, el creador de todas las cosas y decíase hijo de Dios y que todos nosotros, algún día, podríamos también llegar a esta situación de ser llamados de hijos de Dios, pero, esto solo sucedería con el seguimiento y la práctica, en el día a día de la vida, viviendo en la forma que nos enseñó, pues este es el camino, la verdad, la vida.
De ninguna manera nos indicó que seríamos también dioses ni que él era Dios. Vino sin combatir la idolatría y la pluralidad de dioses paganos que no llevan a ningún lugar.
Fue así , después de la llegada de Constantino, que surgió el Dios de la Cruz, al cual Paulo ya preveía en la 2 a Carta a los Tesalonicenses. "Irá a sentarse en el templo de Dios, proclamandoser Dios él mismo".
Tenemos hoy nosotros, los Cristianos, 3 Dioses: el verdadero que aparece solamente como el Padre y los falsos: el que aparece en los dichos de muchas sectas "Verdadero hombre, Verdadero Dios" refiriéndose al hijo de Dios de la Cruz, y el Espíritu Santo, donde por sus obras podremos llegar a su falsedad.
Entonces vamos a enumerar algunas para ilustrar mejor.A partir de la formación de la Iglesia Católica Apostólica Romana se efectuaron verdaderos masacres en aquellos que discordaban de sus ideas. El concepto de reencarnación de los Primeros Cristianos vino a ser gradualmente perseguido y castigado con la muerte de sus adeptos.
Las cruzadas, verdadera carnicería, llamada de Guerra Santa, la inquisición de que todos ya escucharon hablar, la masacre de los indios en América, la esclavitud de los negros, la bendición dada por religiosos en la II Guerra, tanto para Nazistas como para los Aliados, como si la guerra pudiese ser bendecida. ¿Todo esto no es contra la ley del Verdadero Dios que dice en uno de sus mandamientos, "No Matarás a Tú Hermano...?".
Por sus obras los reconoceréis, ¿será que tengo que enumerar otras obras, o, esas ya son suficientes para que reconozcamos al Anticristo?
A continuación vamos a pasar a las enseñanzas del Verdadero Cristo.
Jesús de Nazaret es quien hizo el pedido: "Sáquenme de aquí", esto es, desháganse de los relicarios, destruyan todo lo que pueda recordar este asesinato del hijo de Dios, enseñen a las personas que esto solo nos trae atraso e infelicidad. Pregunten: "¿Quién exhibiría, en su casa, la foto de un hijo mutilado en un asesinato?" Deshagámonos de la Cruz.
Las enseñanzas de Jesús de Nazaret nos son hoy explicadas por la Litáurica, pasemos a seguirlas como nuestro corazón manda, de forma cierta, como el hijo de Dios, otrora enseñó, como Maestro y no como Dios.
Dice más Paulo de Tarso en la 2 a . Carta a los Tesalonicenses, "Aquel incrédulo, cuya venida será acompañada de toda especie de portentos, de prodigios y milagros mentirosos, y de toda especie de falsas seducciones, para aquellos que se perderán, por no haber acogido el amor de la verdad, que los habría salvado. Por eso Dios les manda una fuerza seductora, de modo que crean la mentira, con el fin que sean condenados todos aquellos que, en lugar de creer en la verdad, se complacen en la mentira".
Mis amigos, Jesús de Nazaret vino a este mundo para hacer la voluntad del Padre y hacer entender y cumplir sus leyes inmutables. Si quieren saber, si Jesús alterase una sola ley de nuestro Padre, ahí ya estaba declarando la imperfección de Dios y no estaba haciendo su voluntad, sino la de él propio. Transformar agua en vino es una transgresión de las leyes del Padre, no culpemos al Sr. Jesús de tamaña ofensa, esto es en si un prodigio del farsante que se denomina, él también, Dios.
Otros falsos milagros que la mayoría de los cristianos veneran como de Jesús de Nazaret, son en verdad de aquel que fue colocado en el Templo de Dios, proclamando ser él mismo, Dios.
Olvidemos el asesinato del Señor Jesús, deshagámonos de los objetos que nos recuerdan esta vergonzosa actitud de la humanidad.
Vamos a seguir las enseñanzas del nuevo Maestro, en la práctica, en la vida.
Paremos de rezar la ley del Amor y partamos para su práctica efectiva junto a cada hermano, respetando al prójimo y sus derechos. Vamos a respetar no solo las personas, sino también todo lo que Dios puso para nuestro uso, sin desperdiciar cosa alguna, porque podrá hacer falta en otra vida.
"Sáquenme de aquí". Nos pide Jesús. ¿Y nosotros lo haremos? ¿Vamos a tener coraje, o haremos como Pilatos, dando la espalda?
¿Cuál va a ser nuestra elección: Jesús de Nazaret, y Juan Batista, el renovador y verdadero Mesías, o el Cristo de la Cruz?
Por sus obras ustedes los conocerán, pero es necesario analizar esas obras y no quedar solo en la pereza, esperando que una banda de mal informados y expertos nos digan como es.
Jesús dice literalmente sobre Juan: "Otra vez en los últimos días aparecerá su ministerio, juntando los elegidos y manifestando a los hijos de Dios - recibirán una piedra blanca que simbolizará el nuevo cimiento espiritual. Recibirán un nuevo nombre el cual nadie conoce". (Litáuricos)