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"¿Cómo se explica la semejanza de la revelación cristiana con la muy anterior de la India, contenida principalmente en los Vedas?
La predicación de Jesús, ya se dijo, sufrió alteración desde su comienzo, por el atraso de los hombres que la entendían mal y por el propio fanatismo e ignorancia de los apóstoles, cuando la obra del Mesías fue substituida por la de sus discípulos después del cruel sacrificio de Gólgota.
No os deja comprender así vuestra propia consciencia, cuando pensáis en estas palabras que también os fueron transmitidas: "Ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo". ¿Esta es la ley y los profetas?
¿Cómo se puede mantener confusión entre el fin grandioso que la palabra del Mesías traía al mundo, y las aparatosas demostraciones del culto idólatra, que más tarde se constituyó con los reflejos de antiguas religiones, con viejos mitos y hasta con dogmas escogidos de las primitivas tradiciones sagradas del lejano Oriente?
De aquello que de las palabras de Jesús se dice, se conservó lo suficiente dicho por El para comprender su espíritu, cuya confusión jamás la divina voluntad de Dios habría consentido.
Lo principal, lo fundamental, la esencia de lo que se Le atribuye, como dicho por Él y repetido por Sus apóstoles, ¿no os instruye de lo errado y contrario a Su misión de todo el conjunto de maravillosos aditamentos que a Sus palabras se hicieron y aumentaron paulatinamente, por medio de la tradición de Su apostolado?
Es justamente el espíritu, lo que de Dios viene, por tanto la palabra es del hombre y solamente se ajusta al espíritu en cuanto la luz del alma la acepte, en cada caso, de acuerdo con la pureza del pensamiento y elevación de la idea en cada hombre.
Así, pues, si siempre habló de Su Dios y de nuestro Dios, si en cada instante dio pruebas de Su completa sumisión al Padre, que lo envió y nada dice de ningún Espíritu que no fuese significación del espíritu de la luz, espíritu de gracia o espíritu de verdad, no "Espíritu de la Verdad" y tampoco "Espíritu Santo", como más tarde se sumó, ¿por qué se toman de Sus palabras tantas extrañas enseñanzas, formando tres Dioses, para venir a ser finalmente un solo Dios, dando, a Él mismo, culto divino y haciendo del que llamado es en general Espíritu, una persona con el Espíritu Santo?
¿Cuándo fue dicho por Jesús: de su nacimiento de una virgen, por obra del espíritu, de su esencia como Segunda persona de la Divinidad y de sus muchos milagros, curando lisiados, haciendo caminar a los paralíticos, dando visión a los ciegos, audición a los sordos y resucitando a los muertos, todo lo referido es ya de la persona de Cristna?
¿Cuándo fue dicho por Jesús alguna cosa referente a la muerte de inocentes (que no sucedió), mandada por Herodes y que lo referido se encuentra ya en relación al nacimiento del mismo Cristna?
Así, muchas cosas más son referidas como buscando semejanzas entre el Hijo de Dios, entre el Mesías, entre el verdadero enviado de Dios para los hombres y ese personaje de la más remota tradición de la humanidad; pero ninguna relación guarda, la verdad, uno con otro, a no ser esa eterna intervención de Dios bajo formas diferentes, en el medio de la vida humana, para su anticipación y su marcha por caminos correctos.
No deis importancia a la forzada semejanza de dos nombres escritos en idiomas diferentes, diversamente pronunciados y hábilmente arreglados para traer confusión entre los creyentes, por los que no lo son. Se puede, en consecuencia, asegurar que, si en el tiempo de Su muerte, poco o mucho tiempo después que ella sucedió, un adepto el que se llamó Jezeus Cristna lo hubiese articulado y Su nombre fuese pronunciado por un hebreo cristiano, ninguna apariencia de semejanza tendría surgido, existiendo mayor diferencia entre sus nombres que el de Pedro con el de Juan, el de pez con el de pájaro.
Así, en consecuencia, no os dejéis llevar por las extrañas fantasías que lanzaron sobre la obra de Jesús las apariencias del mito, mediante maliciosas confusiones entre lo que realmente se dice y se hace en nombre de Dios y lo que se aumenta de fabuloso y sobrenatural".
La llegada de Jesús, en espíritu, ocurrió por vuelta de 1830 en Aviñón antigua ciudad del sur de Francia, antigua residencia de los papas franceses.
Vino con la finalidad de ser una obra de esclarecimiento, sobre el verdadero espíritu de Su predicación, en un libro que, en su primera edición en 1835, fue reducido a cenizas por la Iglesia.
Pero dio inicio a las investigaciones que más tarde nos trajeron la "Religión Experimental", que vino a definirse como Kardecismo.
En eso el libro inspirado por Jesús dio inicio a variaciones que siempre las buenas obras atraen y vino a ser nuevamente editado en 1874, siendo nuevamente perseguido y quemada la edición entera. Un ejemplar fue para Argentina en las manos de una inmigrante y allá, una Institución libre Cristiana, gestionó para que fuese traducida del italiano para la lengua española ya en 1885, y sucesivamente en las lenguas de los reductos católicos y publicados allá. De ahí es que de la traducción portuguesa editada en Brasil, vinieron estos esclarecimientos, inclusive con textuales palabras...
"¡Oh!...Os repetiréis con las mismas palabras: -¡ Oh!... ¡No me rechacéis ahora vosotros, porque no me presento con las características de la evidencia material y con el prestigio de mentirosos milagros!... No me rechacéis, pues, y abrid antes vuestros corazones a los celestes efluvios que de Dios vienen, abrid vuestras almas al eterno movimiento del eterno amor y dilatad vuestros espíritus hasta unirlos con el de vuestro Mesías y Maestro, unido en cuanto a la grandeza que de Dios viene y hasta Dios alcanza, colocándose así a vuestro lado y elevando a vosotros hasta mi propia altura, para que, en estrecha alianza, en el Padre nos encontraremos, y por el Padre testimonio tendréis del hijo, siendo
la voz de la fe sincera y que tal mensaje, carne hará con vuestro propio ser. Entonces, también llegado tendréis al perfecto dominio de la mísera naturaleza humana y próximos vosotros encontraréis de la conquista que en el cielo a vosotros es reservada al término de vuestra jornada".
En la Litáurica, que es ahora la Religión Universal se amplia al concepto ya de Jesús, porque no existen templos ni padres o pastores, se nos enseña que somos responsables por nosotros mismos y, si no vamos a un lugar especial para respirar la vida, también no necesitamos de especial espacio para encontrar a Dios que es la vida y está en todas partes.
L.A. Benassi
Abril/1999